
El eterno dilema: ¿qué hacer con tu mascota cuando enseñan tu piso? #
Tienes el piso en venta, empiezan a llegar las primeras visitas… y ahí está la gran pregunta: ¿qué hago con mi perro, mi gato o mi loro mientras entran desconocidos en casa?
Si vives en Valencia, lo más probable es que compartas piso con alguna mascota. Aquí adoramos a los animales, pero también sabemos una cosa muy clara: no todos los compradores sienten lo mismo… y, además, las mascotas pueden complicar las visitas sin que te des cuenta.
Aunque tu peludo forme parte de la familia, cuando pones tu vivienda a la venta, tu casa deja de ser solo tu hogar para convertirse también en un producto inmobiliario. Y eso cambia totalmente las reglas del juego.
En este artículo, te voy a contar cómo gestionar a tus mascotas durante las visitas, sin estrés para ellos, sin incomodidad para los compradores y, lo más importante, sin perjudicar el precio ni la velocidad de venta de tu piso.
Respira tranquilo: no se trata de que “escondas” a tu compañero de vida, sino de jugar bien la partida.
Por qué tu mascota sí influye en la venta de tu piso (aunque no quieras) #
En el mercado inmobiliario de Valencia, donde hay mucha oferta y los compradores comparan varios pisos en un mismo día, los pequeños detalles marcan la diferencia. Y las mascotas, para bien o para mal, son un detalle importante.
El impacto emocional en los compradores #
Cuando un posible comprador entra por la puerta, en segundos se está haciendo esta pregunta en su cabeza:
“¿Me veo viviendo aquí?”
Ahora imagina estas escenas:
- Entra y un perro grande le recibe ladrando con nerviosismo desde el pasillo.
- Una gata se pasea encima del sofá, el mueble donde esa persona intenta imaginarse viendo Netflix.
- Oye un canario cantar muy fuerte en el salón y no consigue concentrarse en la explicación de la vivienda.
Para ti puede ser entrañable. Para el comprador, en cambio, puede convertirse en una barrera emocional. Le cuesta ver el piso, porque su atención se va a tu mascota. O, peor, puede sentir miedo, incomodidad o rechazo, incluso aunque le gusten los animales.
En muchas visitas en Valencia hemos visto situaciones como:
- Compradores que entran ya tensos porque ven un perro grande en la entrada.
- Personas con alergia que, solo al ver un gato, se ponen nerviosas.
- Familias con niños pequeños que se asustan si el perro ladra o salta.
El resultado:
Se fijan menos en las virtudes del piso y más en “el perro que no para de ladrar” o “el gato que se me ha subido encima”. Y eso, a nivel comercial, es un problema.
El impacto en la percepción del estado del piso #
Hay otro punto clave: la sensación de mantenimiento.
Muchos compradores, nada más saber que en el piso vive un animal, empiezan a pensar:
- “¿Habrá arañazos en las puertas o el parquet?”
- “¿Olerá el piso a perro o a gato?”
- “¿El sofá, las cortinas o las paredes estarán bien cuidados?”
Aunque tú tengas el piso perfecto, las mascotas activan un filtro mental: el comprador busca más defectos. Es casi automático.
En nuestra experiencia como agencia en Valencia, cuando hay mascota en casa y no se gestiona bien, es más fácil que alguien diga:
- “No me termina de convencer…”
- “No sé, lo veo un poco descuidado…”
- “Me gusta, pero no tanto como el otro que vimos…”
Y a veces no es que el piso sea peor, sino que el ambiente de la visita no ha ayudado.
La regla de oro: tu mascota, mejor fuera durante las visitas #
Vamos al grano:
Siempre que sea posible, la mejor opción es que tu mascota no esté en el piso durante las visitas.
No porque moleste, no porque no sea parte de tu familia, sino porque:
- Reduce distracciones.
- Evita miedos, alergias e incomodidades.
- Limpia la percepción del comprador.
- Favorece que se centren en lo que sí importa: la vivienda.
Opciones prácticas si puedes sacar a tu mascota #
En Valencia, normalmente las visitas se organizan con antelación. Eso te da margen para planificar. Algunas ideas que funcionan muy bien:
Paseo temporal con alguien de confianza #
La opción más sencilla y natural:
- Queda con un familiar, amigo o vecino para que se lleve a tu perro a pasear mientras se hace la visita.
- Si tienes un gato y no le gusta salir, quizá pueda estar un rato en casa de ese familiar en una habitación tranquila, con su transportín, comedero y arenero.
Esto funciona especialmente bien cuando:
- El piso tiene variantes de visita corta (15–30 minutos).
- Tu mascota es algo nerviosa con personas nuevas.
- Hay varias visitas concatenadas en el mismo tramo de tiempo.
Paseo “estratégico” contigo #
Otra opción: tú mismo sales con tu mascota.
Muchas veces el agente inmobiliario puede gestionar la visita en tu ausencia. De hecho, los compradores suelen estar más relajados cuando el propietario no está, porque se sienten más libres para opinar, mirar con calma y comentar.
Tú te vas a dar un paseo por el barrio con tu perro, que además puede ser una oportunidad para:
- Pasar por el parque cercano, uno de los puntos fuertes de la zona.
- Tomar algo en una terraza pet friendly y luego volver.
El agente se encarga de la visita, responde dudas y te informa después.
Guardería canina o felina puntual #
En Valencia hay muchas guarderías y servicios de día para mascotas. Para periodos intensivos de visitas (por ejemplo, un sábado por la mañana con 4 visitas seguidas) puede ser una solución excelente:
- Dejas a tu mascota por unas horas en un lugar controlado.
- No sufres por ruidos de timbres, movimiento de gente ni estrés.
- Tu casa se enseña como un showroom: limpia, tranquila y despejada.
Coordinación con horarios fijos #
Si tu agenda es complicada, puedes pactar con la agencia inmobiliaria franjas horarias concretas para enseñar el piso: por ejemplo, solo tardes de lunes a jueves de 18:00 a 20:00 y sábados por la mañana.
Eso te permite:
- Organizar paseos largos con tu perro.
- Planificar que el gato esté tranquilo en otra vivienda en esos tramos.
- Reducir el caos y la improvisación.
Cuando tu mascota no puede salir del piso: cómo gestionarlo sin liarla #
Hay casos en los que, por edad, carácter o circunstancias, no es tan fácil sacar al animal de casa. Gatos muy miedosos, perros mayores o con movilidad reducida, exóticos… No pasa nada, se puede trabajar la situación.
Lo importante es que la mascota no sea la protagonista de la visita.
Crear una “zona segura” para tu mascota #
La clave es preparar una habitación específica para tu mascota durante las visitas.
Idealmente:
- Un dormitorio, un despacho o una estancia pequeña.
- Con la puerta cerrada.
- Con sus cosas: cama, agua, juguetes, arenero si es gato.
Objetivo: que tu perro o gato se sienta protegido y tranquilo. Nada de ponerlo en el pasillo donde vea a todo el mundo pasar.
Señalar claramente que hay una estancia restringida #
Al comprador se le puede explicar, de forma muy natural:
“En esta habitación está nuestra mascota descansando para que no se estrese con la visita. Si queréis verla luego, os la enseñamos sin problema.”
Normalmente, la gente lo entiende perfectamente, sobre todo si está explicado con calma. Lo importante es:
- Que esa habitación esté ordenada y limpia, porque puede que luego quieran verla.
- Que el agente pueda, si hace falta, mostrarla al final de la visita con rapidez y sin molestias.
Reducir ruidos y sobresaltos #
Si tu perro ladra con el timbre, puedes:
- Avisar al agente para que, si puede, llame por teléfono al llegar y tú le abras directamente.
- Poner música suave de fondo dentro de la habitación de la mascota para amortiguar ruidos.
- Cerrar ventanas si dan al tráfico o al portal, para que haya menos estímulos.
En el caso de gatos, es importante:
- Tener bien cerradas ventanas y balcones.
- Evitar que el gato se esconda en un lugar peligroso.
- Controlar el acceso de los visitantes a la zona donde se encuentra.
Perros, gatos y otros animales: casos concretos y cómo manejarlos #
Cada tipo de mascota plantea retos distintos durante las visitas. Te resumo las situaciones más frecuentes que vemos en pisos de Valencia y cómo resolverlas con cabeza.
Perros: energía, ladridos y primeras impresiones #
En el caso de los perros, lo que más suele preocupar a los compradores es:
- Los ladridos constantes.
- El tamaño (perros grandes pueden imponer).
- La sensación de desorden si el perro está demasiado excitado.
Si no puedes sacar al perro de casa, lo más recomendable es:
- Que esté en una habitación tranquila, como comentábamos antes.
- Haberlo paseado bien antes de la visita para que esté más relajado.
- Evitar que reciba directamente a las visitas en la puerta.
Si el comprador ve al perro, lo ideal es que lo vea:
- Tranquilo.
- En su cama o en una posición relajada.
- Sin saltar encima de ellos.
Gatos: pelos, olores y alergias #
En pisos con gatos, más que miedo, lo que suele aparecer es la preocupación por alergias y olores.
Conviene cuidar especialmente:
- La bandeja de arena: limpia, sin olores fuertes y, si puede ser, en un lugar discreto.
- Los textiles: aspirar sofás, butacas y alfombras con cierto detalle.
- Ventilar bien antes de cada visita.
Si el gato se queda en casa:
- Lo ideal es que esté en una habitación reservada, con su cama y su arenero.
- Controlar que no se escape al abrir la puerta principal.
- Avisar al comprador si el gato es muy curioso, para que no se asuste si se cruza con él.
Otras mascotas: pájaros, roedores, reptiles… #
En estos casos, el principal tema no es tanto la convivencia, sino la impresión.
Hay compradores que:
- Se sienten incómodos con reptiles o animales exóticos.
- Se distraen totalmente mirando una jaula grande con pájaros.
- Pueden interpretar una jaula muy voluminosa como algo que “invade” el salón.
Si tienes este tipo de mascotas:
- Intenta concentrarlas en una zona que no sea el foco principal del salón o la estancia estrella del piso.
- Mantén las jaulas y terrarios muy limpios y ordenados.
- Si es posible, desplázalos temporalmente a otra habitación en las franjas de visita.
El factor olor: el enemigo silencioso de muchas visitas #
Hablemos claro: los olores tiran muchas ventas atrás.
Y muchas veces el propietario ni se da cuenta, porque se ha acostumbrado.
El problema es que el comprador entra con el olfato “fresco”. Y, si lo primero que percibe es olor a perro húmedo, a arena de gato o a jaula, su cerebro manda esta señal:
“Esta casa está menos cuidada.”
Aunque sea injusto, es así.
Cómo minimizar al máximo los olores de mascota #
Algunos hábitos que ayudan muchísimo:
- Ventilar bien todos los días, especialmente antes de visitas.
- Lavar mantas, camas de mascota y fundas de sofá con frecuencia.
- Aspirar suelos y textiles para eliminar pelo.
- Cambiar arena de gato con más regularidad, no solo cuando “toca por norma”.
No abuses de ambientadores muy fuertes: muchas veces solo mezclan olores en lugar de eliminarlos. Es preferible:
- Una limpieza profunda.
- Un ambientador suave y neutro.
- Ventanas abiertas unos minutos antes de la visita (sin dejar que se escape nadie, claro).
Preparar el piso “pet friendly” para que parezca neutro #
Que tengas mascota no significa que el piso tenga que respirar “vida animal” en cada rincón.
Piensa que para muchos compradores lo ideal es ver una vivienda lo más neutra posible, casi como un lienzo en blanco donde imaginar su propia vida, con o sin mascotas.
Objetivo: que la mascota no domine el espacio visual #
Algunos gestos que ayudan:
- Reducir la cantidad de juguetes tirados por el suelo.
- Guardar rascadores muy grandes si están hechos polvo o son muy llamativos.
- Ordenar los comederos y bebederos en una esquina discreta de la cocina.
- Quitar fotos excesivas de tu mascota de marcos y paredes, al menos durante el proceso de venta.
No es ocultar que tienes mascota, es simplemente bajar el volumen visual.
Mira este ejemplo:
| Situación | Sensación del comprador |
|---|---|
| Salón con rascador destrozado, juguetes por el suelo y manta llena de pelos en el sofá | “Aquí vive un animal que lo domina todo, habrá desperfectos” |
| Salón con sofá limpio, un único cojín para la mascota recogido y un comedero discreto en la cocina | “Veo un hogar cuidado donde viven con mascota, pero el piso está en buen estado” |
Cómo hablar de tu mascota cuando el tema salga en la visita #
Es inevitable: en algún momento, muchos compradores preguntarán:
“¿Vivís aquí con mascotas?”
Lo recomendable es responder con naturalidad y brevedad:
- Sí, tenemos un perro, pero siempre hemos cuidado mucho el piso.
- Sí, tenemos un gato muy tranquilo; solemos mantener todo muy limpio y ventilado.
Y, si es verdad, puedes añadir detalles que tranquilicen:
- “Nunca ha arañado puertas ni paredes, solo usa su rascador.”
- “El perro no sube a los dormitorios, siempre está en la zona de día.”
- “La vivienda se pintó hace poco y se hace limpieza a fondo con regularidad.”
Lo que no ayuda:
- Justificar demasiado.
- Entrar en explicaciones dramáticas (“Es que pobrecito se pone muy nervioso, llora cuando vienen visitas…”).
- Hablar más de la mascota que del piso.
Recuerda: tú estás vendiendo una vivienda, no contando la biografía de tu peludo, por más que le adores.
Errores típicos que complican las visitas (y cómo evitarlos) #
Con la experiencia en el mercado de Valencia, hemos visto patrones que se repiten una y otra vez. Algunos errores muy habituales:
Dejar a la mascota “suelta” en la visita #
Pasar esto:
- El perro se pone a seguir a los compradores habitación por habitación.
- El gato se sube a la cama cuando el comprador intenta verla.
- El animal se interpone en el pasillo, generando sensación de caos.
Solución:
Organizar siempre la zona segura o sacar a la mascota del piso. Pero nunca dejarla “a su aire”.
Ignorar los ladridos o maullidos constantes #
A veces el propietario dice:
“Bah, es que él es así, luego se calma…”
Mientras tanto, el comprador:
- Se pone tenso.
- No escucha bien las explicaciones.
- Se imagina viviendo con ese ruido a diario, aunque no sea cierto.
Solución:
Prever que, si tu mascota es muy vocal, lo mejor es directamente que no esté presente.
Asumir que “a todo el mundo le gustan los animales” #
No.
A mucha gente sí. Pero:
- Algunos tienen miedo.
- Otros alergia.
- Otros simplemente prefieren que la visita sea rápida y sin sobresaltos.
Si mentalmente piensas: “Si no le gustan los animales, no quiero venderle mi piso”, en la práctica estás cerrando el abanico de compradores, y quizá renunciando al que paga mejor o el que compra más rápido.
El papel de la agencia: coordinación, empatía y estrategia #
Una buena agencia inmobiliaria en Valencia no solo hace fotos y cuelga el anuncio. También te ayuda a planificar el proceso de venta teniendo en cuenta tus circunstancias, incluida tu mascota.
Cómo te puede ayudar el agente con el tema mascotas #
- Pactando horarios de visita que se adapten a los paseos.
- Avisándote con la máxima antelación posible.
- Explicando con delicadeza a los compradores que hay una mascota en el piso, para evitar sorpresas.
- Sugerirte pequeños cambios en casa para minimizar el impacto visual y olfativo.
Además, el agente es quien lee las reacciones del comprador en directo:
- Si detecta incomodidad, puede reconducir la visita.
- Si nota miedo, puede mantener cierta distancia con la habitación donde esté la mascota.
- Si ve que el comprador también tiene perro o gato, puede incluso usarlo a tu favor, mostrando que el piso es perfecto para convivir con animales.
¿Y si el comprador también tiene mascota? #
Cuando el comprador también es “de peludos”, la conversación cambia de tono… pero la estrategia es la misma: que la visita se centre en el piso.
Eso sí, en estos casos, puedes aprovechar para resaltar ventajas del barrio o del edificio relacionadas con animales:
- Zonas verdes cercanas como el cauce del Turia, parques, jardines.
- Veterinarios, peluquerías caninas o tiendas de mascotas próximas.
- Normas de la comunidad que permiten mascotas sin problemas.
Lo importante es no convertir la conversación en un “club de fans de perros y gatos” y olvidarse de hablar de:
- Distribución.
- Luz.
- Estado de la vivienda.
- Posibilidades de reforma o personalización.
Resumen práctico: cómo hacer que tu mascota no frene la venta #
Si tuviéramos que condensar todo en una idea clave sería esta:
Tu mascota no es el problema; el problema es cómo se gestiona su presencia durante las visitas.
Algunos principios que conviene grabarse:
- Siempre que puedas, saca a tu mascota del piso durante las visitas.
- Si no puede salir, prepara una zona segura y cerrada para ella.
- Minimiza olores, ruidos, pelos y elementos visuales muy llamativos.
- Habla de tu mascota con naturalidad, sin dramatizar ni convertirla en el centro de la conversación.
- Deja que la agencia te ayude a coordinar horarios y detalles.
Cuando cuidas todo esto, ocurre algo muy potente:
- El comprador se fija en la luz del salón, en la amplitud de las estancias, en la ubicación…
- La visita fluye, sin tensiones.
- Tu vivienda se recuerda por sus puntos fuertes, no por un ladrido, un susto o un olor.
Y tú, mientras tanto, puedes estar tranquilo sabiendo que tu compañero de vida también está protegido, sin agobios innecesarios.
Vender un piso en Valencia con mascota en casa es totalmente posible. Solo hace falta un poco de estrategia, empatía y organización. Y, si se hace bien, tu peludo no será un obstáculo, sino simplemente un detalle más de tu historia… que pronto continuará en tu próximo hogar.