
Por qué las empresas son los mejores inquilinos para tu piso (si sabes prepararlo bien) #
Alquilar un piso en España a empresas que alojan equipos en proyectos temporales es una de las formas más inteligentes de rentabilizar una vivienda, especialmente en ciudades como Valencia, donde hay mucho movimiento de consultoras, ingenierías, tecnológicas, constructoras y empresas del sector industrial.
No es lo mismo alquilar a una familia que a una empresa que rota equipos cada pocos meses. Cambia todo:
el tipo de contrato, la forma de amueblar, los servicios incluidos, la gestión de las entradas y salidas y hasta el tono de la comunicación.
Si se hace mal, puede ser un caos de llaves, facturas, quejas y desgaste del piso.
Si se hace bien, se convierte en una máquina estable de ingresos, con menos morosidad, menos preocupaciones personales y una ocupación muy alta durante todo el año.
Vamos a ver cómo preparar tu piso, paso a paso, para que una empresa diga:
“Este es el alojamiento perfecto para nuestros equipos”.
Entendiendo el perfil de tu futuro inquilino: la empresa, no la persona #
Cuando alquilas a trabajadores desplazados, tu cliente real no es quien duerme en la cama, sino quien firma y paga: la empresa.
Algunas características de este tipo de inquilino:
La empresa quiere comodidad, previsibilidad y pocas sorpresas. No quiere negociar cada detalle con cada trabajador, quiere un paquete claro:
precio, condiciones, servicios, fechas y un interlocutor que responda rápido.
Los equipos que se alojan suelen ser:
Personas que vienen por proyectos de 3 a 12 meses.
Técnicos, ingenieros, consultores, personal sanitario, directivos en traslado, formadores.
Su prioridad no es “decoración de revista”, sino ubicación práctica, wifi estable y camas cómodas.
Tu piso tiene que estar preparado para mucha rotación de ocupantes, pero con un solo inquilino estable en el contrato: la empresa.
El contrato: la base para dormir tranquilo (tú y la empresa) #
La clave está en usar un contrato adaptado a viviendas de uso por empleados, que no es exactamente lo mismo que el típico contrato de alquiler de vivienda habitual para familias.
Tipo de contrato: lo que más interesa a ambas partes #
En estos casos suele utilizarse un contrato de arrendamiento de uso distinto de vivienda, cuando sea la empresa la que firme como arrendataria. La finalidad no es que quien viva allí cree su residencia habitual, sino que el piso actúe como vivienda temporal para personal desplazado.
Este tipo de contrato da más flexibilidad en la duración, prórrogas, penalizaciones y servicios que el contrato típico de vivienda habitual.
Es recomendable que el contrato deje muy claro:
– Que la arrendataria es la empresa, no los empleados.
– Que el uso será para alojamiento de sus trabajadores o colaboradores, en el marco de sus proyectos.
– Que puede haber rotación de ocupantes, siempre manteniendo el respeto al aforo y las normas.
Esto te protege ante cambios de personal, salidas adelantadas de un trabajador específico, etc., porque tu relación sigue siendo con la empresa.
Duración y flexibilidad: lo que más valoran las empresas #
Las empresas suelen valorar mucho:
Duraciones de 3, 6, 9 o 12 meses, con posibilidad de prórroga.
Cláusulas de salida anticipada con preaviso, por ejemplo de 30 días.
Renovaciones sencillas, sin renegociar cada vez todo desde cero.
En Valencia, por la naturaleza de muchos proyectos (obras públicas, reformas de hoteles, proyectos tecnológicos, temporadas sanitarias, etc.), los proyectos no siempre cumplen exactamente el calendario previsto. Si les ofreces un marco flexible, eres más atractivo que otros propietarios.
Puedes pactar cosas como:
Penalización suave si se van antes de cierta fecha.
Revisión de precio a partir de una determinada duración.
Preaviso mínimo para no renovar.
Precio y condiciones económicas: claridad total desde el primer día #
Las empresas odian las sorpresas en la factura. Cuanta más claridad y previsión, mejor.
Lo más habitual es un precio mensual cerrado, pudiendo incluir o no suministros.
Tienes tres modelos posibles:
| Modelo | Qué incluye | Pros para la empresa | Pros para el propietario |
|---|---|---|---|
| Solo alquiler | Renta + suministros aparte | Más control sobre consumo | Menos riesgo con consumos altos |
| Todo incluido | Renta + suministros + wifi | Factura sencilla y predecible | Precio más alto y estable |
| Mixto | Tope de suministros incluido | Seguridad con límite razonable | Control si hay excesos puntuales |
Para este tipo de alquiler corporativo, suele funcionar muy bien el modelo todo incluido con límite razonable de suministros. Por ejemplo, marcar un tope mensual en luz y agua, y si se excede mucho, se regulariza.
Importante:
Todo debe quedar por escrito: importe exacto, fecha de pago, penalizaciones por retraso, forma de pago (transferencia, domiciliación).
Si la empresa es solvente y consolidada, suele ser más puntual en pagos que un particular.
Servicios que debes ofrecer para ser realmente competitivo #
Alquilar a empresas no es solo cuestión de dar llaves y ya está. Vendes un servicio, no solo un espacio. Y ahí está la diferencia entre que te elijan a ti o al piso de otra persona.
El piso debe estar listo para entrar con una maleta #
Los trabajadores que llegan de fuera lo único que quieren es abrir la puerta y poder vivir. Ni trámites, ni compras complicadas el primer día.
El piso debe estar completamente amueblado y equipado, al nivel de:
Camas cómodas con colchones de calidad.
Sofás y sillas donde se pueda descansar de verdad.
Cocina con lo necesario para cocinar a diario: nevera, horno o microondas, menaje básico, utensilios.
Ropa de cama y toallas, al menos el primer juego.
Armarios suficientes o zonas de almacenaje.
Nada de muebles viejos “heredados” que sobran en otra casa. Esta es una inversión rentable: los buenos muebles alargan el periodo de alquiler y reducen quejas.
Wifi potente: no es un extra, es una necesidad #
Para un trabajador desplazado, el wifi no es un lujo, es una herramienta.
La empresa puede necesitar que haga llamadas, reuniones online, documentación, formación… que el wifi falle es un problema serio.
Lo ideal:
Instalar una buena conexión de fibra y dejarlo ya todo configurado.
Facilitar la contraseña en un documento de bienvenida.
Asegurarte de que la cobertura llega a todas las habitaciones.
Muchos propietarios cometen el error de dejar que cada inquilino contrate su internet. Aquí eso no funciona: hay mucha rotación de personas, pero un solo cliente. Conviene que el contrato de internet esté siempre activo a tu nombre, y su coste se incluya en la renta.
Suministros gestionados desde el principio #
Electricidad, agua y, si corresponde, gas: mejor que todo esté dado de alta y a punto cuando entre el primer equipo.
Si le dices a una empresa que sus trabajadores tienen que esperar una semana sin luz o sin agua caliente porque “hay que dar de alta el suministro”, muchas veces directamente se van a otro piso.
La fórmula más fluida:
Mantener los suministros a tu nombre.
Incluirlos dentro de la renta, con o sin límite de consumo.
Controlar periódicamente las facturas para evitar sorpresas.
Esto te permite también reaccionar rápido si hay un consumo anómalo, sin depender de terceros.
Preparar el piso físicamente: detalles que marcan la diferencia #
Cuando una empresa selecciona pisos para sus equipos, suele ver varios. Y aunque el responsable de la empresa mire números, los trabajadores miran sensaciones.
Tu objetivo es que cuando entren digan:
“Se nota que aquí han pensado en nosotros”.
Distribución y capacidad: mejor claro que confuso #
Es importante que quede clara la capacidad real del piso, tanto en el anuncio como en la visita:
Cuántas habitaciones hay.
Cuántas camas reales (individuales y dobles).
Si hay sofá cama o no, pero sin basar la capacidad en sofás incómodos.
No intentes inflar la capacidad llenando el piso de camas por todas partes. Las empresas buscan un equilibrio:
quieren optimizar presupuesto, sí, pero también quieren que el personal esté mínimamente cómodo, para que rinda.
Para perfiles de trabajadores en proyectos temporales funcionan muy bien:
Habitaciones individuales cuando el presupuesto y el espacio lo permiten.
Habitaciones dobles con dos camas individuales, separadas y de buena calidad.
Una zona común donde se pueda cenar y descansar sin que sea incómodo.
Decoración: sencilla, neutra y cuidada #
No necesitas una decoración de revista, pero sí algo que transmita:
Limpieza, orden y tranquilidad.
Colores neutros en paredes y textiles.
Elementos sencillos, sin recargar: alguna lámina, espejos, lámparas cálidas.
Nada de objetos personales o demasiado llamativos.
Piensa en un espacio que no impone estilo, pero en el que cualquiera se siente a gusto.
La empresa no busca un piso “con personalidad extrema”, busca algo funcional y agradable, donde puedan entrar trabajadores de distintos países, edades y culturas sin sentirse fuera de lugar.
Mantenimiento previo: evita quejas desde el minuto uno #
Antes de recibir al primer equipo, revisa todo como si fueras tú quien va a vivir allí:
Grifos, cisternas, enchufes, electrodomésticos, ventanas, aire acondicionado o calefacción.
Pinta si las paredes están marcadas o sucias.
Cambia bombillas, revisa persianas, mira puertas que rozan.
Una empresa puede admitir un pequeño detalle, pero si el primer día fallan varias cosas, la sensación será de falta de cuidado, y eso a la larga genera tensión en la relación.
Gestión de la rotación de ocupantes: el verdadero reto #
Aquí está uno de los puntos clave. En un alquiler tradicional, entra una familia y se queda años. En un alquiler corporativo, el contrato puede durar mucho, pero los ocupantes van cambiando.
Tú no tienes relación contractual con cada persona que duerme en el piso, pero sí con la empresa. Aun así, la experiencia de esos trabajadores influye en si la empresa quiere renovar o no.
Check-in y check-out: protocolo sencillo y repetible #
Conviene tener un proceso claro para las entradas y salidas:
La empresa te avisa de quién entra y quién sale, con algo de antelación.
Tú organizas entrega y recogida de llaves, o gestionas una cerradura inteligente o caja de seguridad con código.
Compruebas el estado del piso en cambios de ocupantes, al menos cada cierto tiempo.
No hace falta montar una logística de hotel, pero sí una rutina.
Lo ideal es acordarlo con la empresa:
quién te comunica las llegadas y salidas, por qué vía (email, WhatsApp, teléfono) y con cuánta antelación.
Limpieza profesional: el gran aliado en cada rotación #
Lo que marca la diferencia al cambiar ocupantes es la limpieza.
Si quieres que el piso aguante muchos años de uso intensivo sin parecer destrozado, tienes que apostar por una limpieza profesional periódica.
Puedes plantear varios niveles:
Limpieza profunda entre equipos largos.
Limpieza intermedia cuando haya rotaciones dentro del mismo mes.
Limpieza periódica semanal o quincenal, si la empresa lo desea y lo paga.
Aquí tienes dos opciones:
Incluir un servicio básico de limpieza en el precio.
Ofrecerlo como extra, coordinado por ti, pero facturado aparte o repercutido en la renta.
La empresa lo valorará muchísimo, porque no quiere gestionar limpiadoras en una ciudad que no conoce. Si tú se lo das resuelto, tu piso destaca frente a otros.
Inventario claro y sencillo #
Es muy recomendable entregar un inventario de lo que hay en el piso, aunque sea resumido:
Muebles principales.
Electrodomésticos.
Menaje básico.
No hace falta detallar cada cuchara, pero sí lo esencial.
Esto ayuda a:
Evitar discusiones por “eso ya no estaba”.
Recordar qué había cuando se firmó el contrato.
Facilitar reponer cosas de forma razonable.
Comunicación con la empresa: profesional pero cercana #
La relación con una empresa no es igual que con un inquilino particular. Aquí es clave que respires profesionalidad, pero al mismo tiempo seas accesible y resolutivo.
Un interlocutor claro por cada parte #
Pacta siempre:
Quién es tu persona de contacto dentro de la empresa (responsable de proyecto, de RRHH, de movilidad, etc.).
Qué canal usaréis preferentemente (email, teléfono, WhatsApp).
En qué horario estás disponible para temas no urgentes.
A partir de ahí, cada vez que haya una incidencia o un cambio, se habla con esa persona.
Eso evita el caos de que te llamen varios empleados diferentes para lo mismo.
Gestión de incidencias con criterio #
Habrá pequeñas incidencias, es inevitable:
una persiana que se rompe, un electrodoméstico que falla, una bombilla que se funde demasiado pronto.
La diferencia está en cómo respondes:
Si respondes rápido, propones solución y la ejecutas, la empresa siente que está en buenas manos.
Si tardas días en contestar o minimizas todo, la empresa sentirá que tiene que “pelearse” por cada cosa.
Tu objetivo es ser percibido como un colaborador, no como un problema.
Puedes incluso incluir en el contrato:
Plazos orientativos de respuesta y resolución.
Qué tipo de averías asumes tú y cuáles pueden ser imputables a mal uso.
Qué valoran especialmente las empresas en ciudades como Valencia #
En Valencia, además del propio piso, hay ciertos elementos que para muchas empresas son decisivos al elegir alojamiento para sus equipos.
Ubicación estratégica #
Valoran mucho:
Buena conexión con polígonos industriales, zona portuaria, parques tecnológicos.
Acceso rápido a rondas y autovías.
Transporte público razonable si los trabajadores no disponen de vehículo.
Un piso puede no estar en pleno centro y aun así ser perfecto, si está cerca de la zona donde se desarrolla el proyecto.
Muchos responsables de empresa prefieren que sus equipos estén a 10–15 minutos del trabajo, aunque estén algo más lejos del puro centro turístico.
Descanso real #
Un trabajador que rinde bien es alguien que ha dormido bien.
Por eso la empresa se fija en:
Calidad de los colchones.
Ruido nocturno (calles muy ruidosas, bares justo debajo, etc.).
Ventilación y temperatura (aire acondicionado o calefacción suficientes según la zona).
Puede parecer un detalle menor, pero si el equipo pasa meses en Valencia y se queja continuamente del ruido o del calor, el responsable de la empresa buscará otro lugar para el siguiente proyecto.
Entorno práctico #
No hace falta que el piso esté al lado de la Ciudad de las Artes, pero sí ayuda que cerca haya:
Supermercados.
Algún bar o restaurante para comidas rápidas.
Farmacia.
Alguna parada de bus o metro.
Los trabajadores valoran poder hacer vida normal sin complicarse, sobre todo si vienen de otras provincias o países y no conocen la ciudad.
Cómo fijar un precio competitivo sin infravalorar tu piso #
Uno de los errores habituales es pensar que, porque es una empresa, se puede disparar el precio sin lógica.
Otro error es lo contrario: equiparar el precio a un alquiler normal sin tener en cuenta el valor añadido que estás dando.
Para ajustar un buen precio debes tener en cuenta:
Ubicación y comunicación con la zona de trabajo.
Número de personas que puede alojar cómodamente.
Nivel de equipamiento y servicios incluidos (wifi, suministros, limpieza, mantenimiento).
Estado del piso: reformado, actualizado, básico, etc.
Un alquiler corporativo bien planteado suele tener una renta superior a un alquiler tradicional, porque incluye:
Mayores servicios.
Mayor rotación gestionada por ti.
Mayor desgaste a medio plazo.
Sin embargo, a cambio suele ofrecer más estabilidad de cobro y menos conflictos personales, ya que negocias con una estructura profesional.
La clave es que el precio tenga sentido para ambas partes:
para ti, que cubres gastos y obtienes una buena rentabilidad,
y para la empresa, que lo puede justificar internamente como un coste razonable de alojamiento de personal.
Pequeños extras que te diferencian de otros pisos #
Hay detalles que no son obligatorios, pero marcan una diferencia grande cuando la empresa tiene que elegir entre varios pisos parecidos.
Algunos ejemplos:
Un pequeño dossier de bienvenida en formato PDF o impreso, con:
contraseñas de wifi, normas básicas de la casa, teléfonos útiles, transporte cercano, supermercados y servicios próximos.
Algún extra útil: plancha y tabla, tendederos bien pensados, espacio para trabajar con una mesa decente.
Si el proyecto es de muchos meses, ofrecer alguna revisión periódica del piso para mantenimiento preventivo.
No se trata de convertirte en hotel, sino en un propietario que entiende qué necesita realmente un equipo desplazado.
Riesgos habituales y cómo minimizarlos #
Alquilar a empresas tiene muchas ventajas, pero también algunos riesgos que conviene tener en mente:
Desgaste mayor del piso por rotación de gente.
Algún trabajador que no cuide la vivienda como si fuera suya.
Cambios de fechas de proyecto que alteran la planificación.
¿Cómo lo minimizas?
Contrato bien definido, con depósito y garantías razonables.
Relación fluida con el responsable de la empresa, para que él también “eduque” a sus equipos sobre el uso del piso.
Revisiones periódicas del estado de la vivienda, especialmente en cambios de ocupantes.
Si desde el primer día estableces un marco claro y profesional, estos riesgos se reducen muchísimo.
Conclusión: tu piso puede convertirse en el “piso de referencia” de una empresa #
Cuando preparas un piso en España, y especialmente en una ciudad dinámica como Valencia, para alquilarlo a empresas que alojan equipos en proyectos temporales, no estás simplemente “buscando inquilinos”. Estás construyendo una relación estratégica con un cliente que puede:
Renovar año tras año.
Mandarte equipos diferentes en distintos proyectos.
Recomendarte a otras delegaciones o empresas.
Si:
Adaptas bien el contrato al uso corporativo.
Incluyes los servicios clave (wifi, suministros, equipamiento completo).
Gestionas con cabeza la rotación de ocupantes.
Mantienes una comunicación clara, rápida y profesional.
Tu piso dejará de ser “un anuncio más” para convertirse en la opción favorita de esas empresas que necesitan alojar a su gente con tranquilidad.
Y allí es donde empieza la verdadera tranquilidad para ti: ingresos estables, menos morosidad, menos historias personales conflictivas y un uso del piso mucho más alineado con una gestión profesional.
Si lo preparas bien desde el principio, no solo alquilas un piso:
creas un producto inmobiliario corporativo que, en un mercado como el de Valencia, tiene una demanda cada vez más sólida y recurrente.