
El gran olvidado que puede enamorar (o espantar) al comprador #
En Valencia todos hablamos del salón, de la terraza, de si la vivienda tiene luz o si está cerca del metro, pero cuando acompañamos a los compradores a una visita, hay un momento clave que muchos propietarios infravaloran: la entrada al trastero y al garaje.
Es el instante en el que el comprador piensa, casi sin decirlo:
“¿Voy a vivir cómodo aquí?”
Y esa respuesta depende muchísimo de cómo se vea y se sienta ese espacio auxiliar.
Un trastero desordenado y un garaje caótico pueden hacer que una vivienda fantástica pierda atractivo. En cambio, un trastero práctico y un garaje bien resuelto pueden hacer que el comprador diga: “Ojalá fuera mío.”
Aquí está la clave: un trastero y un garaje bien preparados aumentan la sensación de valor real de la vivienda, y en Valencia eso se paga. Y no solo en precio, también en velocidad de venta y en reducción de regateos.
Vamos a ver, paso a paso, cómo preparar estos espacios para que jueguen a tu favor desde el primer segundo de la visita.
Por qué el trastero y el garaje importan mucho más de lo que crees #
La mayoría de propietarios piensan que el comprador pasará “rápido” por el trastero y el garaje. Pero en una ciudad como Valencia, donde el espacio está tan cotizado y muchos pisos no son enormes, estos dos ambientes son casi un argumento de venta por sí solos.
Los compradores nos dicen cosas como:
- “Es que tengo muchas cosas… si no tengo trastero, me agobio.”
- “Yo necesito un sitio para las bicis, el carro de los niños, las maletas…”
- “Si el coche cabe bien y puedo maniobrar sin sufrir, me lo apunto como súper positivo.”
Cuando visitan tu vivienda, no miran solo metros cuadrados, miran comodidad de vida. Y el trastero y el garaje representan exactamente eso: comodidad, orden, facilidad, menos estrés diario.
Un trastero limpio, ordenado y luminoso se traduce en la cabeza del comprador como:
“Aquí mis cosas van a estar bien.”
Un garaje despejado, accesible y bien presentado se traduce en:
“Aquí puedo llegar tarde, cansado, aparcar sin pelearme con las columnas y subir a casa tranquilo.”
Eso no es “detalle menor”. Es calidad de vida. Y la calidad de vida vende.
Primera regla: deja de tratar el trastero y el garaje como un vertedero #
Lo sé: el trastero es ese lugar donde “ya lo bajaré ahí y luego lo ordeno”.
Y el garaje, muchas veces, termina siendo un híbrido raro entre aparcamiento y almacén.
Como agencia, lo vemos continuamente. Y también vemos las caras de los compradores cuando abrimos esas puertas: cejas levantadas, expresiones de duda, de “uff, qué caos”…
La realidad es sencilla y a veces un poco dura:
Si el trastero y el garaje parecen un problema, el comprador sentirá que se está comprando un problema.
Y justo lo contrario también es cierto:
Si parecen prácticos, amplios y bien aprovechados, el comprador sentirá que se está llevando un plus.
Cómo preparar el trastero para que el comprador piense “¡qué gusto!” #
El objetivo con el trastero no es que parezca una revista de decoración, sino que transmita orden, capacidad y facilidad de uso. Que el comprador entre, mire alrededor y piense:
- “Cabe todo.”
- “Se ve todo fácil de coger.”
- “No está descuidado ni húmedo.”
Paso 1: vacía, selecciona y desapégate #
Antes de ordenar, toca hacer limpieza. Sin piedad, pero con cabeza.
Tu trastero no puede parecer un almacén de cosas olvidadas.
Revisa lo que tienes y pregúntate de verdad:
- ¿Esto lo voy a usar en mi próxima casa?
- ¿Esto tiene valor real o solo está aquí por costumbre?
Dona, vende, regala o tira lo que no tenga sentido que siga ahí.
Cuantas menos cosas haya, más grande y útil parecerá el trastero.
Paso 2: organiza en zonas claras (aunque el espacio sea pequeño) #
Aunque sea un trastero de tamaño medio, ayuda muchísimo crear una sensación de orden visual. Un truco que funciona muy bien es dividir mentalmente el espacio por zonas:
- Zona “temporadas”: maletas, ropa de invierno/verano, decoración de Navidad.
- Zona “aficiones”: material deportivo, bicis plegables, equipo de playa, camping.
- Zona “archivo y recuerdos”: cajas etiquetadas con documentos, fotos, recuerdos familiares.
- Zona “hogar”: herramientas, pintura, pequeños electrodomésticos guardados.
No se trata de poner carteles por todas partes, sino de que, a simple vista, el comprador vea una lógica. Eso transmite que el espacio permite tener una vida organizada.
Paso 3: estanterías y cajas: tus mejores aliados #
Nada transmite más caos que objetos tirados por el suelo o apilados de forma aleatoria.
Si puedes, instala estanterías metálicas o de madera robusta. No hace falta que sean de diseño; basta con que estén:
- Firmes
- Bien colocadas
- Limpias
Y combinadas con cajas apilables (mejor si son del mismo tipo, porque da una imagen más ordenada).
Algo importante: etiquetar aunque sea con un rotulador y cinta adhesiva.
Cuando un comprador ve cajas etiquetadas, su mente lee:
“Espacio práctico, ordenado, fácil de usar”.
Un detalle que parece tonto, pero ayuda muchísimo a la percepción de valor.
Paso 4: cuida el suelo, las paredes y el techo #
En un trastero, el estado físico del espacio impacta mucho más de lo que creemos. Los compradores miran:
- Si hay humedad
- Si el suelo está lleno de polvo o manchas
- Si hay cables sueltos o grietas exageradas
Si detectas manchas de humedad, intenta solucionarlas o al menos limpiarlas y ver qué las causa. Un trastero con olor a humedad hace que el comprador piense:
“Aquí mis cosas se van a estropear.”
Y eso mata valor instantáneamente.
Limpia el suelo a fondo. Barre, friega y, si es necesario, pasa la mopa el día de la visita.
Si las paredes tienen manchas grandes, una mano de pintura blanca puede cambiar por completo la sensación de espacio y limpieza.
Paso 5: mejora la iluminación (aunque sea mínima) #
Un trastero oscuro y lúgubre es medio punto menos de valor percibido.
Si entras con el comprador y tienes que usar la linterna del móvil, algo falla.
Asegúrate de que:
- Hay una bombilla que funcione bien
- No sea de luz excesivamente amarilla, mejor neutra
- Se encienda con facilidad, sin cables peligrosos
Una luz blanca o neutra, por sencilla que sea, hace que el trastero parezca:
- Más grande
- Más limpio
- Más seguro
Paso 6: deja “respirar” el espacio #
No intentes demostrar que “cabe todo”.
Demuestra que cabe todo cómodamente.
Deja siempre un pasillo libre aunque sea estrecho. El comprador debe poder:
- Entrar
- Girarse
- Mirar alrededor
- Imaginar dónde pondría él sus cosas
Si tiene que entrar de lado o ir esquivando trastos, va a percibir el trastero como pequeño, aunque los metros digan otra cosa.
Cómo convertir tu garaje en un argumento de venta #
En Valencia, el garaje es oro. Entre zonas con ORA, calles estrechas y barrios donde aparcar es una lotería, tener plaza de garaje es un lujo práctico.
Pero ojo: no vale solo con “tener plaza”. Importa cómo se vive esa plaza.
Y eso es lo que tenemos que enseñar en la visita.
Qué se fija realmente el comprador cuando ve el garaje #
Aunque no lo diga en voz alta, el comprador está valorando cosas muy concretas:
- Maniobrabilidad:
¿Puedo entrar y salir sin mil maniobras? - Tamaño real:
¿Cabe mi coche, o solo uno muy pequeño? - Altura:
¿Caben coches altos, tipo SUV o familiar? - Seguridad:
¿Se ve cuidado, limpio, con buena iluminación? - Comodidad:
¿Está cerca del ascensor? ¿Tengo que hacer un recorrido raro con las bolsas de la compra?
En esa visita se forma una opinión muy clara:
“Este garaje me da tranquilidad” o “Este garaje me va a dar guerra cada día.”
Paso 1: despeja la plaza (aunque la uses también de trastero) #
Sabemos que muchos garajes en Valencia son “multiusos”: medio plaza, medio almacén.
Para enseñar, esto no funciona.
Durante el periodo de visitas, intenta dejar:
- Toda la plaza limpia de objetos
- Si necesitas dejar algo, que sea mínimo y ordenado, pegado a una pared sin invadir la zona de maniobra
Un garaje abarrotado manda el mensaje:
“En realidad aquí el coche no entra cómodo.”
Y eso, a ojos del comprador, es peligroso y molesto.
Paso 2: limpia a fondo y repara pequeños detalles #
En un garaje la suciedad se da por hecha, y por eso, cuando uno está limpio, destaca muchísimo.
Dedícale unas horas a:
- Barrer y recoger polvo, hojas y restos
- Fregar si el suelo lo permite
- Eliminar manchas grandes de aceite, si es posible
- Quitar telarañas del techo y las esquinas
Si hay pequeños desconchones o marcas, no es grave, pero si ves algo serio (trozos de hormigón caídos, cables sueltos, humedad fuerte), vale la pena revisarlo o hablar con la comunidad.
La sensación que queremos en el comprador es:
“Es un garaje cuidado. Aquí mi coche y mis cosas están seguros.”
Paso 3: marca bien los límites de la plaza #
A veces el comprador tiene dificultad para imaginar el tamaño real de la plaza.
Pequeños detalles ayudan mucho:
- Si las líneas están borradas, coméntaselo a la comunidad, o al menos ten claro el contorno y explícalo bien en la visita.
- Si puedes, quita elementos que “roben” visiblemente espacio: cajas, bicis mal puestas, muebles apoyados en mitad de la pared.
Lo que buscamos es que el comprador vea claramente:
- Dónde empieza y acaba su plaza
- Cómo entra
- Cómo gira
- Dónde abre las puertas del coche
En algunos casos es útil incluso aparcar tu propio coche de tamaño estándar antes de la visita para que el comprador se haga una idea realista.
Paso 4: cuida la iluminación y la sensación de seguridad #
Un garaje oscuro y mal iluminado se percibe como incómodo, y a veces incluso inseguro.
Compradores con niños o que llegan tarde a casa piensan cosas como:
“No quiero llegar a oscuras con el carrito o con las bolsas.”
Si está en tu mano:
- Revisa que la iluminación de tu zona de plaza funcione bien
- Si hay temporizadores muy cortos, coméntalo en la visita y explica cómo se enciende la luz más próxima
- Evita guardar en tu plaza cosas que den mala imagen: objetos rotos, basura, restos de obra
Un garaje limpio y bien iluminado transmite tranquilidad y orden comunitario.
Cómo presentar estos espacios durante la visita #
No basta con que el trastero y el garaje estén bien.
También hay que enseñarlos bien.
El orden de la visita influye #
En muchas ocasiones es buena idea:
- Ver primero la vivienda
- Y después bajar a trastero y garaje, cuando el comprador ya tiene el “clic emocional” con la casa
De esta forma, el trastero y el garaje funcionan como un refuerzo:
“Encima tiene un trastero estupendo y un garaje muy cómodo.”
Qué decir y qué no decir #
Al enseñar el trastero:
- Entra tú primero y enciende la luz.
- Haz un comentario sencillo pero potente, del tipo:
“Aquí lo que gusta mucho a la gente es que es un trastero muy práctico, cabe de todo y se accede fácil.” - Señala, si aplica, detalles como altura, ventilación o accesos.
Evita frases como:
- “Bueno, está un poco lleno, pero ya se vaciará…”
- “Está así porque no me ha dado tiempo a ordenar…”
Aunque sea cierto, eso hace que el comprador se fije en el problema, no en el potencial.
Al enseñar el garaje, enfócalo en:
- Maniobra:
“La entrada es muy sencilla, sin curvas raras.” - Acceso a la vivienda:
“Desde aquí mismo tienes el ascensor, subes directo a casa.” - Tamaño:
“Esta plaza admite sin problema un coche grande y todavía puedes abrir bien las puertas.”
Cómo responder a dudas habituales #
Muchos compradores preguntan:
- “¿Cabe un coche tipo SUV aquí?”
- “¿Se inunda cuando llueve mucho?”
- “¿Se puede poner un punto de carga para coche eléctrico?”
- “¿El trastero está incluido en escritura?”
Ten estas respuestas preparadas con claridad.
Cuando respondes con seguridad, el comprador siente que no hay sorpresas ocultas.
Pequeños detalles que suman mucho valor percibido #
Algunos gestos son muy sencillos, pero cambian por completo la sensación general.
Detalles útiles en el trastero #
- Dejar una estantería vacía o medio vacía para que el comprador imagine dónde pondría sus cosas.
- Tener a la vista solo cajas o elementos completos, no bolsas deformadas o cajas rotas.
- Colocar los objetos visualmente más feos (pinturas, herramientas viejas, materiales) en la parte baja o de espaldas a la puerta.
Detalles útiles en el garaje #
- Si tienes una pequeña balda ordenada con herramientas o productos para el coche (limpiaparabrisas, etc.), colócala de forma discreta y ordenada: da sensación de uso responsable.
- Si hay columnas cerca, puedes colocar discretamente un protector de espuma: el comprador verá que está pensado para un uso cómodo.
- Si tienes bicis, colgarlas en pared o estructura bien ordenada causa mucha mejor impresión que verlas tiradas.
Cómo se traduce todo esto en valor real de mercado #
Muchas veces nos preguntan:
“¿De verdad merece la pena invertir tiempo en el trastero y el garaje?
¿Eso sube el precio?”
La respuesta honesta es: sube el valor percibido y mejora las condiciones de negociación.
No vas a vender un piso 50.000 € más caro solo por el trastero, pero sí puedes conseguir:
- Más interés desde el primer anuncio, si se comunica bien que el trastero y el garaje son amplios y prácticos
- Menos objeciones en la visita
- Menos margen de regateo con excusas tipo “el garaje es pequeño” o “el trastero está fatal”
- Una venta más rápida porque el comprador siente que el producto está “redondo”
Puedes pensar el valor de esta forma:
| Elemento | Sensación del comprador | Impacto en la venta |
|---|---|---|
| Trastero limpio y ordenado | “Aquí me organizo la vida” | Más interés real, menos dudas |
| Trastero caótico y oscuro | “Voy a heredar problemas y trastos” | Más objeciones, excusa para bajar precio |
| Garaje amplio y cómodo | “Qué tranquilidad aparcar aquí” | Más valor percibido, decisión más fácil |
| Garaje estrecho y lleno | “Voy a sufrir cada día” | Duda, miedo, freno a la oferta |
No es solo una cuestión estética.
Es una cuestión de cómo se imagina el comprador viviendo ahí día tras día.
Errores típicos que conviene evitar #
Hay cosas que vemos una y otra vez, y que realmente tiran hacia abajo el atractivo del inmueble, aunque la vivienda sea fantástica.
En el trastero #
- Guardar basura o restos de obra sin sentido: maderas rotas, muebles que nadie va a usar.
- Dejar productos químicos abiertos, botes de pintura chorreando, cosas peligrosas al alcance.
- Permitir que el trastero huela mal: humedad, moho, productos fuertes.
- Tener el trastero tan lleno que literalmente no se puede entrar.
En el garaje #
- Usar media plaza como almacén de cajas o trastos.
- Aparcar en diagonal o mal alineado cuando viene el comprador, de forma que parezca más pequeño.
- Restos de aceite, herramientas tiradas, productos sucios a la vista.
- No acompañar al comprador y dejarle solo para que se imagine la maniobra sin ninguna explicación.
Estos errores envían un mensaje muy claro:
“Aquí no hay cuidado ni orden.”
Y el comprador suele pensar: “Si esto está así, ¿cómo estará lo que no veo?”
Qué puedes hacer desde hoy para mejorar sin gastar mucho #
No hace falta una gran inversión. Hace falta intención y un poco de tiempo.
Aquí tienes un pequeño resumen práctico que puedes aplicar ya mismo:
Para el trastero #
- Saca todo y quédate solo con lo que tenga sentido.
- Limpia a fondo suelo y paredes.
- Coloca estanterías sencillas y cajas similares, etiquetadas.
- Ordena por zonas: temporadas, aficiones, hogar, recuerdos.
- Deja un espacio libre visible para que se vea que “cabe más”.
Para el garaje #
- Vacía la plaza de trastos innecesarios.
- Barre, friega y retira manchas de aceite si puedes.
- Revisa la iluminación y conoce bien cómo se encienden las luces generales.
- Aparca recto, en el centro de la plaza, si enseñas con coche.
- Explica con calma accesos, ascensor y maniobras sin dramatizar.
La sensación final: que el comprador sienta que “todo encaja” #
Cuando un comprador sale de una visita y nos dice:
“Me ha gustado la casa… y además el trastero y el garaje están de lujo”
sabemos que la venta está mucho más cerca.
Lo que has hecho al preparar bien estos espacios es algo muy valioso:
has eliminado frenos, dudas y miedos, y los has sustituido por una sensación de comodidad futura.
En una ciudad como Valencia, donde el día a día es intenso y todos valoramos la practicidad, un trastero y un garaje cuidados pueden ser el detalle que incline la balanza hacia tu vivienda y no hacia otra.
No se trata de disfrazar la realidad, sino de mostrarla en su mejor versión:
un trastero que aporta orden,
un garaje que aporta tranquilidad,
y una vivienda que, en conjunto, se siente redonda, práctica y muy vivible.
Si estás preparando tu piso para la venta, dale al trastero y al garaje el lugar que se merecen.
Porque, aunque muchos no lo digan en voz alta, estos dos espacios son, para muchísimos compradores, el verdadero “sí, aquí me veo viviendo”.