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Descubre todo lo que debes saber antes de alquilar una vivienda en Valencia y evita sorpresas inesperadas

Antes de firmar un alquiler: lo que casi nadie te explica bien #
Si estás pensando en alquilar una vivienda en España (y especialmente en Valencia, donde el mercado está tan movido), seguro que ya has oído estas palabras mil veces: fianza, garantías adicionales, aval bancario…
Suena a jerga legal, bancos, papeles y dolores de cabeza, ¿verdad?
La realidad es que entender bien estas diferencias puede marcar la gran diferencia entre:
- Firmar un contrato tranquilo, sabiendo qué pagas y por qué.
- O meterte en un lío, asumir más riesgos de los que deberías… o perder dinero por desconocimiento.
Vamos a verlo con calma, en lenguaje claro y con ejemplos reales del mercado de alquiler en ciudades como Valencia, donde es muy habitual que propietarios pidan no solo fianza, sino también garantías extra.
La idea es que cuando acabes de leer esto, puedas decir:
“Sé exactamente qué me están pidiendo, por qué, qué es negociable y qué no”.
Respira. No es tan complicado como parece. Te lo voy a explicar como lo haría a un cliente sentado en la mesa de la agencia, café de por medio.
Qué es la fianza realmente (y qué no es) #
La fianza es el clásico concepto que aparece en todos los contratos de alquiler. Pero se malinterpreta mucho.
La fianza es:
- Un depósito obligatorio por ley en los contratos de vivienda.
- Normalmente, un mes de renta.
- Una cantidad que el propietario debe depositar en el organismo oficial de cada comunidad autónoma (en la Comunitat Valenciana, por ejemplo, a través del organismo autonómico correspondiente).
La fianza sirve para cubrir posibles daños en la vivienda o impagos de suministros al final del contrato, no para que el propietario se quede un “extra” por si acaso.
No es un pago al propietario. Es tu dinero retenido temporalmente como garantía.
Cuándo se devuelve la fianza #
Al acabar el contrato, si:
- No hay deudas de alquiler.
- No hay facturas de suministros pendientes.
- La vivienda está en buen estado, exceptuando el desgaste normal por el uso.
El propietario debe devolver la fianza en un plazo razonable una vez revisado todo. No existe un límite único para toda España, pero se suele considerar que no debe demorarse en exceso.
El propietario no puede inventar motivos. Si hay daños, debe poder justificarlos: fotos, presupuesto o facturas de reparación, etc.
Errores típicos con la fianza #
Algunos malentendidos que vemos todos los días:
-
Pensar que la fianza cubre el último mes de alquiler.
No es así, salvo que lo pactéis por escrito al final del contrato y el propietario esté de acuerdo. En principio, la renta se paga hasta el último día y la fianza se devuelve después. -
Creer que el propietario puede usar la fianza “como quiera”.
No. La fianza tiene una función concreta de garantía, no es un ingreso extra. -
Confundir fianza con otras cantidades que te pida el propietario.
La fianza es una cosa. Las garantías adicionales son otra, y el aval bancario, otra distinta.
Garantías adicionales: lo que muchos propietarios piden “por si acaso” #
Además de la fianza legal, el propietario puede pedir garantías adicionales. Aquí es donde el tema se complica un poco, porque ya no hablamos de una obligación legal básica, sino de lo que se negocia entre propietario e inquilino.
En mercados de alquiler con mucha demanda, como Valencia capital o zonas costeras, es muy común que, además de la fianza de un mes, el propietario pida:
- Meses extra de depósito.
- Otras formas de garantía, como aval bancario, seguro de impago, o incluso un fiador personal.
Estas garantías adicionales sirven para que el propietario se sienta más seguro. Desde su punto de vista, alquilar es un riesgo: puede haber impagos, desperfectos importantes, etc. Desde el tuyo, como inquilino, es importante entender exactamente qué te están pidiendo y qué implica para tu bolsillo.
Depósito adicional: dinero extra que se queda el propietario #
Un error típico es pensar que todo lo que entregas a la firma es “fianza legal”. No es así.
Imagina esto:
- Fianza legal: 1 mes de renta.
- Depósito adicional voluntario: 2 meses.
En total, estás entregando 3 meses de alquiler. Pero solo 1 mes será la fianza legal que el propietario tiene que depositar en el organismo oficial.
Los otros 2 meses son un depósito adicional, una garantía pactada entre las partes.
Este depósito adicional:
- No está regulado de la misma forma estricta que la fianza.
- Se pacta libremente, siempre que no sea abusivo.
- También debería devolverse al final del contrato, si todo está en orden.
Es importante que quede muy claro en el contrato qué cantidad corresponde a fianza y cuál a depósito adicional, y en qué condiciones se devuelve cada una.
Aval bancario: la garantía que pasa por el banco #
El aval bancario es otra historia. No es dinero que tú entregas al propietario, sino un compromiso formal del banco de que, si tú no pagas, el banco pagará por ti hasta un límite concreto.
Suena muy bien para el propietario, claro. Pero para ti, como inquilino, implica cosas que debes tener claras.
Cómo funciona un aval bancario #
La mecánica básica es esta:
- El propietario te dice: “Quiero un aval bancario de X meses de renta”.
- Tú vas a tu banco y solicitas un aval por ese importe.
- El banco estudia tu solvencia: ingresos, contrato laboral, historial, etc.
- Si lo aprueban, el banco emite un documento donde dice:
“Si esta persona no paga, nosotros pagaremos hasta X cantidad al propietario”.
A cambio, el banco te puede exigir:
- Que deposites esa misma cantidad inmovilizada en una cuenta.
- O que tengas cierta solvencia y firmes un compromiso, a veces con comisiones periódicas.
En la práctica, muchas veces el aval bancario equivale a que tu dinero queda bloqueado en el banco como respaldo. No lo pierdes, pero no lo puedes usar mientras el aval esté en vigor.
Quién suele pedir aval bancario #
En el mercado actual, es bastante frecuente que se pida aval bancario cuando:
- La renta mensual es elevada.
- El inquilino es autónomo o su situación laboral es menos estable.
- La vivienda es de alto valor o recién reformada.
- El propietario ha tenido malas experiencias previas con inquilinos morosos.
En Valencia, por ejemplo, solemos verlo en:
- Pisos de alto nivel en zonas como Ensanche, Ciudad de las Artes, zonas premium de la Malvarrosa o alrededores de la Ciudad de las Ciencias.
- Viviendas de larga duración a profesionales desplazados.
Diferencias clave entre fianza, depósito adicional y aval bancario #
Para verlo de forma muy clara, imagina esta tabla comparativa:
| Concepto | Quién lo recibe/gestiona | De dónde sale el dinero | Para qué sirve principalmente |
|---|---|---|---|
| Fianza legal | Propietario, pero la deposita en organismo oficial | Del bolsillo del inquilino, 1 mes de renta normalmente | Garantía básica por ley: daños y posibles deudas |
| Depósito adicional | Directamente el propietario | Del inquilino, meses extra pactados | Garantía extra para el propietario |
| Aval bancario | Lo emite y respalda el banco | Respaldo del banco; a veces dinero bloqueado del inquilino | Garantizar al propietario que cobrará incluso si hay impago |
Y, algo importante:
- Con la fianza y depósito adicional, el propietario tiene tu dinero (aunque parte esté en depósito oficial).
- Con el aval bancario, el propietario no tiene tu dinero, tiene una promesa de cobro del banco.
- Si el propietario ejecuta el aval, el banco paga y luego te lo reclamará a ti.
Cuánto te pueden pedir: límites y realidad del mercado #
Legalmente, la fianza para vivienda habitual suele ser de un mes de renta como referencia básica.
Además de esto, pueden pactarse:
- Garantías adicionales, sin un límite fijo general, pero los tribunales pueden considerar abusivos ciertos excesos en función del caso.
En la práctica, en ciudades con alta demanda de alquiler, es frecuente:
- Fianza: 1 mes.
- Depósito adicional o garantía extra: 1 o 2 meses.
- Aval bancario en algunos casos concretos.
En la Comunitat Valenciana, muchas operaciones que vemos en la agencia se cierran con algo como:
- 1 mes de fianza.
- 1 mes de garantía adicional.
- 1 mes de comisión si interviene agencia (normalmente lo paga el inquilino, salvo pacto distinto).
Y, en algunos casos, además, un aval bancario o un seguro de impago.
Cómo se ve todo esto en un caso real #
Pongamos un ejemplo sencillo en Valencia:
Alquilas un piso en Ruzafa por 900 € al mes.
El propietario te pide:
- 1 mes de fianza legal: 900 €.
- 1 mes adicional de depósito: 900 €.
- Primer mes de renta por adelantado: 900 €.
En el momento de firmar, entregas:
- 900 € de fianza.
- 900 € de depósito adicional.
- 900 € del primer mes de alquiler.
En total: 2.700 €.
El propietario depositará la fianza legal en el organismo correspondiente y tendrá en su poder el depósito adicional.
Si además te pidiera un aval bancario de, por ejemplo, 3 meses de renta (2.700 €), el banco podría exigir que tengas esa cantidad bloqueada o que cumplas unos requisitos de solvencia y te cobraría comisión por emitir el aval.
Ventajas y desventajas para el inquilino #
Fianza: necesaria, pero controlada #
Ventajas para ti:
- Es obligatoria, conocida y bastante estándar.
- Tiene un marco legal claro.
- No suele ser una cantidad desorbitada (1 mes, normalmente).
Inconvenientes:
- Es dinero inmovilizado durante todo el contrato.
- Si hay desacuerdo sobre daños, puedes tardar en recuperarla.
Depósito adicional: más coste inicial, más poder de negociación #
Ventajas:
- A veces, aceptar cierto depósito adicional puede ayudarte a cerrar un piso muy demandado frente a otros candidatos.
- Puede ser una alternativa cuando no quieres o no puedes conseguir un aval bancario.
Inconvenientes:
- Es dinero que inmovilizas.
- Si no está bien detallado en el contrato, puede dar lugar a conflictos al final.
- Supone un desembolso inicial más alto, que para muchos inquilinos es una barrera importante.
Aval bancario: más protección para el propietario, más compromiso para ti #
Ventajas:
- Puede abrir puertas a viviendas donde el propietario pide mucha seguridad.
- A veces, si aportas un aval bancario sólido, el propietario puede ser más flexible con depósitos adicionales.
Inconvenientes:
- El banco puede bloquearte la cantidad avalada.
- Pagas comisiones y, si el propietario ejecuta el aval, el banco se lo reclamará después a tu bolsillo.
- No es tan rápido ni tan sencillo como hacer una transferencia.
Lo que sí deberías negociar (aunque te dé apuro) #
Muchos inquilinos creen que lo que diga el propietario va a misa, pero no es así. Hay margen para negociar, y más si tú eres un buen perfil de inquilino: ingresos estables, referencias, sin mascotas si el propietario lo prefiere, etc.
Algunas cosas que vale la pena plantear:
Número de meses de depósito adicional #
Si el propietario te pide, por ejemplo, 3 meses extra de depósito, puedes plantear:
- Reducir a 1 o 2 meses.
- O sustituir parte de esos meses por un seguro de impago (que a veces resulta más barato y práctico para todos).
Alternativa al aval bancario #
Si el aval bancario te parece complicado o caro, puedes ofrecer:
- Entregar nóminas, contrato de trabajo y demostrar estabilidad.
- Aportar fiador solidario (por ejemplo, un familiar con solvencia).
- Proponer garantías adicionales más pequeñas en vez de un gran aval.
Plazos y condiciones de devolución #
Es importante que:
- El contrato indique claramente cuándo y cómo se devolverá la fianza y el depósito adicional.
- Se especifique que solo se podrán retener cantidades justificadas, no “a ojo”.
Cuanto más claro quede todo al principio, menos sorpresas al final.
Cómo protegerte como inquilino sin romper la relación con el propietario #
No se trata de convertir la firma del contrato en una batalla, sino en un acuerdo donde ambas partes se sientan seguras.
Algunos consejos prácticos:
Haz fotos y vídeos al entrar #
El primer día, recorre la vivienda y:
- Haz fotos y vídeos de todas las estancias.
- Deja constancia de desgastes previos: manchas, pequeños golpes, muebles ya deteriorados, etc.
Si es posible, envía un pequeño reporte al propietario o a la agencia para que quede constancia. Esto te ayudará mucho cuando llegues al momento de devolver la vivienda.
Revisa bien el contrato antes de firmar #
Sobre todo, fíjate en:
- La cantidad exacta de fianza y de garantías adicionales.
- Si aparece mencionado el aval bancario, en qué términos.
- Qué dice sobre actualización de renta, duración del contrato y causas de resolución.
Si algo no te cuadra, pregunta. No es molestia, es tu dinero y tu tranquilidad.
No tengas miedo a preguntar “por qué” #
Si te piden:
- 1 mes de fianza.
- 3 meses adicionales de depósito.
- Aval bancario de 6 meses.
Puedes preguntar con toda normalidad:
“¿Podemos ver si ajustamos estas condiciones? Soy solvente, puedo entregar nóminas, contrato indefinido, etc. Quizás podemos reducir el depósito o valorar otra fórmula”.
Muchas veces, el propietario pide “de más” por miedo o por experiencias previas, pero está dispuesto a ajustar si ve confianza y argumentos.
Diferencias prácticas: cómo se vive todo esto en el día a día #
Imagina dos escenarios:
Escenario 1: solo fianza y un pequeño depósito adicional #
- Entregas 1 mes de fianza + 1 mes extra.
- Pagas tu renta puntualmente.
- Al final del contrato, tras revisión, te devuelven todo si no hay incidencias.
Ventaja:
Has inmovilizado dinero, sí, pero no entras en compromisos bancarios más complejos.
Escenario 2: fianza + aval bancario de 6 meses #
- Entregas 1 mes de fianza.
- Y el banco te bloquea 6 meses de renta en una cuenta, o te cobra comisión por el aval emitido.
- Pagas al día sin problemas, pero ese dinero está inmovilizado durante años.
Ventaja para el propietario:
Duerme muy tranquilo.
Para ti, inquilino:
Asumes un compromiso financiero importante que puede limitar tus ahorros o tu capacidad de reacción ante otros gastos (mudanzas futuras, imprevistos, etc.).
Ninguno de los dos escenarios es “malo” por definición. La clave es que:
- Sepas qué estás firmando.
- Elijas la opción que mejor se adapta a tu situación económica y a tu perfil.
- No asumas más riesgo del que necesitas.
¿Qué solemos ver en Valencia ahora mismo? #
Desde la experiencia en el mercado de Valencia, te resumo una foto bastante real:
- En zonas muy demandadas (centro, Ruzafa, Ciudad de las Artes, barrios consolidados bien comunicados), la competencia por un buen piso es alta.
- Muchos propietarios prefieren inquilinos con estabilidad laboral, nóminas claras, sin retrasos.
- Es muy habitual:
- 1 mes de fianza.
- 1 o 2 meses de depósito adicional.
- Y en algunos casos, aval bancario, especialmente si el perfil del inquilino es autónomo o extranjero sin historial en España.
Cuando un cliente inquilino se sienta con nosotros, siempre miramos juntos:
- Su capacidad económica real.
- Qué pisos del mercado se adaptan mejor a su perfil.
- Y, sobre todo, cómo negociar garantías razonables que protejan al propietario sin ahogar al inquilino.
Porque si la operación es justa para las dos partes, el alquiler suele ir como la seda.
Cómo saber si lo que te piden es razonable #
No existe una fórmula mágica, pero puedes usar estas ideas como referencia:
- ¿Lo que te piden está más o menos en línea con lo que ves en otros anuncios similares de la zona?
- ¿Te están pidiendo garantías muy superiores sin una explicación clara?
- ¿Te sientes incómodo porque supone inmovilizar una parte enorme de tus ahorros?
Si algo te chirría, habla con el propietario o con la agencia. Y si hace falta, busca asesoramiento profesional. Más vale invertir un poco de tiempo antes que lamentar después.
En resumen: qué deberías llevarte claro en la cabeza #
Cuando vas a alquilar una vivienda en España, especialmente en una ciudad dinámica como Valencia, vas a encontrarte casi siempre con estas tres palabras:
- Fianza: garantía básica, obligatoria, normalmente 1 mes, regulada, se deposita en un organismo oficial y debe devolverse al final si todo está bien.
- Garantías adicionales (depósito extra, etc.): dinero extra que entregas como protección adicional para el propietario; es negociable y conviene dejarlo muy claro en el contrato.
- Aval bancario: compromiso formal de un banco de pagar al propietario si tú no cumples; te puede abrir puertas, pero implica comisiones, posibles bloqueos de dinero y un compromiso fuerte.
La clave no es memorizar teorías legales, sino entender:
- Qué te están pidiendo.
- Qué implica en tu bolsillo hoy y mañana.
- Qué alternativas puedes proponer.
Si sientes que te están hablando en “idioma banco”, pide que te lo traduzcan. Si tienes dudas, pregunta. Si no entiendes el contrato, no lo firmes sin revisar.
Al final, alquilar una vivienda no debería ser un salto al vacío, sino un acuerdo claro, transparente y, dentro de lo posible, cómodo para todos.
Y si estás buscando vivienda en Valencia y te abruma todo este tema de fianzas, garantías y avales, no tienes por qué ir solo: con buen asesoramiento, estos conceptos dejan de dar miedo… y se convierten simplemente en herramientas para conseguir el piso que quieres, con tranquilidad.
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