
Lo que nadie te cuenta cuando un comprador te propone pagar en “dinero B” #
Imagina la escena: por fin encuentras un comprador para tu piso en Valencia. Le encanta la vivienda, está de acuerdo con el precio… y de repente te suelta:
“¿Y si ponemos una parte en escritura y otra en efectivo, sin declarar? Así pagamos menos impuestos los dos”.
Te quedas con cara de póker. Suena tentador: menos impuestos, operación más rápida, todo el mundo “gana”, ¿no?
Pues no. Aquí empieza la parte peligrosa de la película.
En el mercado inmobiliario en España, y muy especialmente en zonas activas como Valencia y su área metropolitana, esta situación sigue siendo más frecuente de lo que debería. Y muchos vendedores no tienen claro hasta qué punto se están metiendo en un lío serio: penal, fiscal y también económico.
Vamos a explicarte, sin tecnicismos raros, qué riesgos reales asumes, qué alternativas legales tienes para que la operación siga siendo rentable, y cómo rechazar la oferta sin perder al comprador… o, si hace falta, sabiendo cuándo es mejor dejarle marchar.
Primero: qué significa realmente cobrar parte en “dinero B” #
Cuando alguien te propone pagar parte del precio “en B”, en realidad está hablando de:
Una venta por debajo del precio real en escritura #
Ejemplo típico:
Tu piso se vende por 220.000 €, pero en la escritura se van a reflejar solo 170.000 €. Los 50.000 € restantes se pagan en efectivo, sin aparecer en ningún sitio.
Sobre el papel parece una simple “trampa fiscal”. Pero en la práctica implica:
- Falsedad en documento público: estáis declarando ante notario un precio falso.
- Fraude fiscal potencial: estáis intentando pagar menos impuestos a propósito.
- Blanqueo de capitales en algunos casos, según el origen del dinero.
Y lo más importante: el día que haya un problema, Hacienda, un juez o un banco no va a comprar la historia de “no sabía nada”.
Riesgos penales: lo que te puede pasar en serio #
Falsedad en documento público #
La escritura de compraventa es un documento público. Cuando declaras un precio distinto al real, estás introduciendo un dato falso con relevancia jurídica.
Eso, en términos legales, se llama falsedad en documento público.
No es una tontería administrativa: es delito.
¿Te van a meter en la cárcel por esto automáticamente? No es tan automático, pero:
- Puedes verte envuelto en un procedimiento penal.
- Puede haber declaraciones ante juez, abogados, peritos… un desgaste brutal.
- Te puedes ver señalado como parte de una trama de fraude si el comprador está en más operaciones raras.
Y lo peor: esa escritura falsa te va a perseguir siempre, porque no desaparece.
Delito fiscal: cuando Hacienda hace números #
Hacienda no es tonta. Si detecta discrepancias claras entre valores de mercado, valores de referencia y precios declarados, empieza a tirar del hilo.
Si la cuota defraudada supera el umbral que la ley considera delito, puedes encontrarte con:
- Investigación de delito fiscal, con responsabilidad penal.
- Multas importantes.
- Intereses, recargos y sanciones que convierten el “ahorro” en una ruina.
Aunque la cantidad no llegue a delito, la vía administrativa también puede ser durísima.
Blanqueo de capitales: el invitado sorpresa #
Si el comprador mueve mucho efectivo, viene de actividades opacas o está relacionado con dinero sospechoso, la operación puede acabar relacionada con blanqueo de capitales.
Como vendedor:
- Puedes aparecer vinculado a un circuito de dinero negro.
- Te pueden llamar a declarar.
- Puedes verte atrapado en un proceso larguísimo solo por haber aceptado “dinero B”.
Y mientras tanto, tu vida tranquila se convierte en un agujero negro de tiempo, dinero y preocupaciones.
Riesgos fiscales: Hacienda siempre llega, aunque tarde #
Más allá del Código Penal, están los riesgos fiscales, que son muy reales y mucho más frecuentes.
Complementarias, inspecciones y sustos años después #
Venta hecha. Dinero cobrado. Te olvidas del tema y sigues con tu vida.
Pasados uno, dos o tres años… carta de Hacienda.
¿Qué ha pasado?
- Hacienda revisa tus operaciones inmobiliarias.
- Compara el precio que declaraste con los valores de referencia catastral y precios medios de la zona.
- Detecta que el precio de tu venta es sospechosamente bajo.
- Te gira una liquidación complementaria: te reclama lo que cree que deberías haber pagado, con intereses y sanción.
Y ahí empieza el problema:
- Para defenderte, necesitarás abogado, gestor, peritos…
- No podrás decir la verdad (“es que me pagaron más en B”), porque te estás incriminando tú mismo.
- O mientes, o te metes en un lío mayor. Situación envenenada.
El “ahorro” fiscal se vuelve en tu contra #
El comprador te había vendido la moto:
“Pagamos menos impuestos los dos”.
¿Qué puede pasar en realidad?
- Tú acabas pagando complementarias y sanciones.
- El comprador, si Hacienda detecta algo, puede intentar culparte o exagerar la situación.
- La confianza salta por los aires, y cualquier documento privado, mensaje o correo puede usarse en tu contra.
Además, Hacienda puede rectificar valores y tratar la operación de forma más dura si aprecia intencionalidad.
Riesgos económicos: lo que nadie piensa hasta que es tarde #
Los problemas no son solo con Hacienda o los juzgados. Hay otro tipo de golpes:
Un comprador que mañana puede usarlo contra ti #
Imagina que en el futuro, el comprador necesita usar esa vivienda como aval, venderla, o está inmerso en un divorcio o un juicio con terceros.
En esa guerra, ¿qué puede hacer?
- Aportar documentos, whatsapps o correos que sugieran que el precio real fue distinto.
- Usar eso para presionarte si necesita que firmes algo, aclares algo o declares a su favor.
- Amenazarte con denunciar la operación.
Te conviertes en rehén de una mentira que firmaste hace años “para ahorrarte algo de impuestos”.
Problemas con futuras operaciones tuyas #
Si en el futuro vendes otro inmueble, o compras, o te llega una inspección de patrimonio, todo puede conectar:
- Hacienda puede revisar tu historial de operaciones.
- Cualquier incoherencia se convierte en un foco de atención.
Tu tranquilidad financiera y personal se resiente.
¿Y si “todo el mundo lo hace”? El gran autoengaño #
En Valencia se oye mucho:
“Bah, si esto se ha hecho toda la vida”.
Sí, durante años se hacían barbaridades. Pero el mundo ha cambiado:
- Los bancos ahora informan de más cosas.
- Los notarios están obligados a informar de operaciones sospechosas.
- Los registros y catastro cruzan datos.
- Hacienda tiene más medios, mejores sistemas y más incentivos para perseguir el fraude.
Pensar “no va a pasar nada” es como ir sin seguro a circular por la V-30 porque “total, nunca he tenido un accidente”.
Mientras todo va bien, perfecto.
El problema no es la mayoría de los días.
El problema es el día que todo sale mal.
Alternativas legales para que la venta siga siendo atractiva (sin hacer locuras) #
La clave aquí es entender que la mayoría de compradores que piden “dinero B” no quieren delinquir por deporte. Quieren pagar menos. Punto.
Tu objetivo es reconducir esa necesidad a terreno legal y seguro. Hay varias vías.
Ajustar el precio dentro de la legalidad (y de la realidad de mercado) #
Si el comprador está obsesionado con pagar menos impuestos, puedes:
- Ajustar el precio de venta a un nivel que siga siendo razonable para ti, pero que él perciba como oportunidad real.
- Explicarle que declarar menos del valor de referencia catastral es ir buscando problemas.
- Negociar servicios incluidos, plazos o condiciones que hagan la operación más atractiva para él sin tocar la legalidad.
No se trata de regalar tu casa. Se trata de encontrar el punto donde él se sienta cómodo y tú duermas tranquilo.
Reparto inteligente de gastos #
Otra palanca para negociar sin recurrir al dinero negro:
- Estructurar mejor quién paga qué: notaría, registro, gestoría, parte de la plusvalía municipal si aplica, etc.
- Ofrecer flexibilidad en fechas de entrega, permanencia en la vivienda unos meses, o pequeños arreglos incluidos.
Muchas veces el comprador pide dinero B porque siente que “se le va de las manos”. Si mejoras las condiciones globales, puede dejar de lado esa idea.
Justificar el precio con informes y comparables #
Si el problema es que el comprador teme que Hacienda revise el valor, puedes:
- Encargar una valoración profesional de la vivienda.
- Preparar un pequeño dossier con pisos vendidos en tu zona de Valencia en precios similares.
- Explicar que todo lo que se hace por encima del valor de referencia no suele generar problemas.
Si el comprador ve que hay un criterio racional y defendible, se relaja.
Trabajar con un profesional inmobiliario que se moje de verdad #
Una buena agencia inmobiliaria en Valencia no solo enseña pisos: también:
- Explica, delante del comprador, los riesgos reales del dinero B.
- Reafirma que la operación se hará 100 % en blanco, por seguridad de todos.
- Propone alternativas de precio, plazos o gastos para encajar la oferta.
Muchas veces, cuando el mensaje viene de un tercero experto y no solo del vendedor, el comprador baja del burro.
Cómo decir “no” al dinero B sin perder al comprador #
Aquí viene la parte delicada: cómo rechazar la oferta sin que el comprador salga corriendo, si es posible.
Paso 1: Mantener la calma y no mostrarse escandalizado #
Si el comprador plantea lo del dinero B, lo peor que puedes hacer es explotar o poner cara de “delito mortal”.
Respira y responde con tranquilidad.
Algo así puede funcionar muy bien:
“Entiendo por qué lo planteas, esto se ha hecho muchísimo. Pero yo lo tengo muy claro: no quiero tener líos con Hacienda ni con nadie dentro de unos años. Prefiero hacerlo todo limpio, aunque me toque pagar un poco más ahora. Para mí la tranquilidad no tiene precio.”
Transmites tres cosas: entiendes su lógica, tú ya has tomado una decisión, y no es negociable. Pero sin atacar.
Paso 2: Explicar brevemente los riesgos, sin dramatizar #
No hace falta soltarle un discurso legal. Basta algo honesto y directo:
“El problema no es solo Hacienda. Es que si ponemos un precio falso en la escritura estamos firmando una mentira en un documento público, y eso nos puede salpicar a los dos. Y además, si algún día Hacienda revisa la operación, nos puede caer una buena. Yo no quiero pasar por eso.”
Estás poniendo el foco en un “nosotros”, no en un “tú eres un delincuente”.
Paso 3: Ofrecer alternativas concretas #
Aquí es donde muchos vendedores fallan: dicen “no” y punto, y el comprador se queda bloqueado.
Mejor algo así:
“Lo que sí podemos hacer es revisar el precio, ver si te encaja algún pequeño ajuste, o ver si podemos repartimos gastos de otra forma para que no se te dispare tanto la factura. Prefiero que encontremos una fórmula legal que nos deje a los dos contentos.”
Le estás diciendo:
“No acepto dinero B, pero estoy dispuesto a negociar para ayudarte”.
Paso 4: Poner un límite claro, con respeto #
Si el comprador insiste mucho:
“De verdad, si para ti es imprescindible hacerlo con dinero B, entonces creo que no soy el vendedor adecuado. Yo no voy a aceptar eso. Prefiero tardar un poco más en vender antes que meterme en un lío.”
Mensaje final: tienes firmeza, pero sin agresividad. Y muchas veces, cuando el comprador ve que no te vas a mover, retrocede.
Cuándo merece la pena dejar ir al comprador #
Hay un punto en el que tienes que ser totalmente honesto contigo mismo:
¿Hasta qué punto estás dispuesto a arriesgar tu tranquilidad por cerrar una operación concreta?
Si un comprador:
- Insiste una y otra vez en pagar en B.
- Te presiona.
- Te hace sentir incómodo.
- Minimiza tus miedos y te dice “no pasará nada, esto se hace siempre”.
Ese no es un buen compañero de viaje para una operación tan importante como la venta de tu casa.
En Valencia hay muchísima demanda real de vivienda, y compradores que están dispuestos a hacer las cosas bien.
Perder a uno, por muy buena que parezca su oferta, no es el fin del mundo.
Lo que sí podría ser un desastre es atarte a alguien que empieza la relación con una propuesta ilegal.
Piénsalo fríamente:
¿Quieres años de posibles problemas por ahorrarte algo ahora?
¿O prefieres dormir tranquilo cuando cierres la puerta de tu antigua casa?
Cómo blindarte desde el principio para evitar estas situaciones #
Hay formas muy sencillas de minimizar el riesgo de que te pidan dinero B… o de que eso descarrile toda la operación.
Dejar claras las reglas del juego desde el anuncio #
Cuando una agencia seria gestiona tu venta, desde el principio transmite:
“Operación 100 % declarada. Precio real en escritura. No se aceptan pagos en B.”
Eso filtra a muchos “listillos” antes incluso de llegar a tu salón.
Si vendes por tu cuenta, puedes comentarlo desde las primeras conversaciones:
“Te lo comento por adelantado para evitar malentendidos: yo lo quiero hacer todo en blanco, con el precio real en escritura y sin dinero B.”
Así, quien siga interesado, viene ya con esa idea en mente.
Trabajar con una agencia que defienda tu postura #
Una buena inmobiliaria en Valencia no se limita a enseñarle la casa al comprador. También:
- Explica el mercado local y justifica el precio con datos reales.
- Reafirma que todo se hará conforme a la ley.
- Sirve de “parachoques” cuando el comprador intenta apretar demasiado.
Es mucho más fácil decir “no” a algo ilegal cuando tienes a un profesional a tu lado que respalda tu decisión y lo defiende de forma técnica.
El lado emocional: vender tu vivienda debería darte paz, no ansiedad #
Vender una casa en Valencia no es solo una operación económica. Es soltar una etapa de tu vida: el piso donde crecieron tus hijos, donde empezaste una relación, donde pasaste veranos eternos en el balcón.
Lo último que te merece ese cierre es:
- Miedo a que llegue una carta de Hacienda.
- Angustia si te llaman a declarar dentro de tres años.
- Tensiones con el comprador por un pacto oscuro que nunca debió existir.
Cuando firmas en notaría y sales con tu copia de la escritura bajo el brazo, lo que necesitas es una sensación muy simple:
“Tema cerrado. Vida nueva. Sin sustos.”
Aceptar dinero B es como dejar una bomba de relojería escondida en esa carpeta de documentos. Puede no explotar nunca… o hacerlo en el peor momento posible.
Resumen claro: qué hacer si te proponen pagar en dinero B #
- Entiende el riesgo real: no es una simple trampa, es un posible delito y un lío fiscal serio.
- No dramatices, pero sé firme: rechaza la propuesta con calma y explica que prefieres hacerlo todo legal.
- Ofrece alternativas: pequeños ajustes de precio, reparto de gastos, mejores condiciones de entrega.
- Marca límites: si para el comprador es innegociable el B, es mejor dejarlo ir.
- Apóyate en profesionales: una agencia inmobiliaria de confianza en Valencia puede negociar por ti, justificar el precio y filtrar compradores conflictivos.
Vender tu vivienda es una de las decisiones financieras más importantes de tu vida.
No la conviertas en una fuente de problemas por una falsa sensación de “ahorro”.
Hay compradores dispuestos a hacer todo correctamente. Hay estrategias legales para mejorar las condiciones de la operación. Y hay formas de decir “no” al dinero B sin dinamitar la venta.
Si algo te llevas de todo esto, que sea esta idea:
la tranquilidad a largo plazo vale mucho más que cualquier ventaja dudosa a corto plazo.